Con el inicio de abril, España entra en una temporada de alto riesgo de incendios forestales, impulsada por el aumento de temperaturas y la proliferación de vegetación tras el invierno. Hasta el 31 de marzo, se han quemado 12.946,66 hectáreas, lo que representa un aumento significativo en comparación con el año anterior, aunque inferior a la media de la última década.
Los incendios activos se concentran principalmente en la cornisa norte y en la fachada occidental del país, siendo Galicia y el cuadrante suroeste las zonas más impactadas. Hasta la fecha, se han contabilizado 1.568 incidentes, y si bien el número de siniestros es inferior a la media del decenio, se ha registrado un gran incendio en Cáceres, aunque se extinguió en abril y no figura en las estadísticas. Las regiones del Noroeste concentran el 89,55% de las hectáreas quemadas, destacando el matorral y montes abiertos como los más afectados.