Este mes de abril ha sido atípico en España, con temperaturas elevadas que alcanzan hasta los 35°C en ciudades como Sevilla y Zaragoza. Este fenómeno ha sido impulsado por una masa de aire cálido subtropical, mientras que la inestabilidad atmosférica ha provocado tormentas fuertes y lluvias en el norte y nordeste del país. En este contexto, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha emitido avisos para diversas comunidades autónomas, alertando sobre la posibilidad de granizo y vientos intensos. Además, el efecto del polvo en suspensión ha reducido la calidad del aire, dando lugar a episodios de lluvia de barro en varias regiones.

El último informe 'Lancet Countdown' alerta sobre las consecuencias del cambio climático, que ha llevado a un notable aumento en las muertes por calor en Europa, alcanzando cifras de hasta 62.000 fallecimientos en 2024. Entre 2015 y 2024, España ha visto un incremento en las muertes por millón de habitantes relacionadas con el calor, en un contexto que favorece también la proliferación de incendios forestales y enfermedades infecciosas, particularmente en poblaciones vulnerables.

El contraste térmico es especialmente notable en el país. Mientras que el oeste de la península ha experimentado un descenso de temperaturas debido a la presencia de una borrasca, el este se mantiene cálido, con temperaturas en ascenso. La situación meteorológica demandará un seguimiento constante, así como la implementación de planes de acción más eficaces para mitigar los efectos del cambio climático, teniendo en cuenta estos fenómenos interconectados y sus implicaciones para la salud y el medio ambiente.