En Doñana, los burros bomberos, un cuerpo de 18 asnos, han llevado a cabo una impresionante labor de desbroce natural, logrando que no se registren incendios en sus zonas de trabajo durante la última década. Este sistema ecológico, impulsado por el colectivo Mujeres por Doñana, no solo ha demostrado ser eficaz, sino que también es considerado un modelo internacional de prevención sustentable. Sin embargo, las voluntarias que sostienen el proyecto enfrentan un abandono institucional alarmante.

A pesar de su éxito, el colectivo denuncia la falta de apoyo financiero y logístico por parte de la administración andaluza, lo que les obliga a depender de recursos personales y esfuerzos voluntarios. Las voluntarias se ven en la necesidad de transportar agua y cuidar de los asnos sin asistencia gubernamental adecuada. Con el aumento de las temperaturas y la escasez de precipitaciones, el riesgo de incendios en la región se intensifica, lo que hace aún más urgente la solicitud de apoyo al Gobierno central para asegurar la continuidad de esta vital iniciativa de prevención de incendios.