La Comisión Europea ha abierto una investigación contra grandes energéticas por sospechas de greenwashing, tras una denuncia de BEUC, la principal organización europea de consumidores. Las acusaciones sugieren que empresas como Shell, TotalEnergies, ENGIE y Eni Plenitude estarían utilizando mensajes engañosos para mejorar la imagen de productos basados en combustibles fósiles, en especial gas fósil, como si fueran sostenibles. Esta preocupación se enmarca en los retos regulatorios actuales, donde se busca aumentar la transparencia y evitar que los consumidores sean inducidos a error al elegir productos energéticos.
La demanda de BEUC, respaldada por doce asociaciones nacionales, pone de relieve la confusión creada entre los consumidores que buscan ofertas ambientalmente responsables. La investigación también podría resultar en sanciones y compensaciones económicas para consumidores que, basándose en alegaciones engañosas, han pagado más por productos supuestamente sostenibles. La creciente presión sobre las energéticas para que demuestren con datos verificables el verdadero impacto de sus compromisos ambientales evidencia la necesidad de un control más riguroso sobre las alegaciones verdes en el sector energético europeo.