La Corte Suprema de Brasil ha declarado constitucional la ley que permite la construcción del Ferrogrão, un ferrocarril de 933 kilómetros destinado a transportar granos desde Mato Grosso hasta el puerto de Itaituba, en la Amazonía. Esta decisión implica la reducción en 862 hectáreas del Parque Nacional de Jamanxim, lo que ha suscitado críticas de organizaciones ecologistas debido al impacto ambiental potencial en la región.
El Ministerio Público Federal ha señalado que, aunque el ferrocarril tiene aún que pasar por una evaluación ambiental, la construcción podría ofrecer beneficios al disminuir el uso de camiones, reduciendo así las emisiones de gases contaminantes. El magistrado Alexandre de Moraes afirmó que el proyecto no afectará a reservas indígenas y se contemplan compensaciones ambientales al aumentar la reserva en otras áreas. Sin embargo, el debate continúa, ya que la reducción de reservas naturales plantea preocupaciones sobre la protección de la biodiversidad en áreas ya vulnerables.