Barcelona lleva a cabo un proyecto innovador con el objetivo de reducir las emisiones de CO2 en un 76% mediante la incorporación de biocarbón, un material obtenido de residuos de aceitunas y madera, en el asfalto de sus calles. Esta iniciativa, conocida como Biochar, busca reemplazar elementos convencionales del asfalto, contribuyendo así a una infraestructura urbana más sostenible. Además, se integra en el proyecto más amplio "La sección de calle del siglo XXI", que explora soluciones sostenibles en la construcción y el mantenimiento de espacios públicos, sin comprometer la resistencia y seguridad de las calzadas.

El proyecto Biochar se complementa con otras iniciativas como RePavimenta, que también se centran en el uso de materiales reciclados y en la construcción sustentable. Ambas han recibido financiación para investigar y evaluar su efectividad en condiciones reales. A partir de octubre de 2026, se iniciarán pruebas piloto que se extenderán durante 2027, lo que supondrá un avance significativo hacia la sostenibilidad en la infraestructura. La apuesta por transformar residuos agrícolas en recursos valiosos no solo disminuirá la huella de carbono de la ciudad, sino que también promoverá un modelo más circular en el tratamiento de materiales de construcción.