Extremadura ha dado luz verde a la construcción de un parque solar de 137 MW en la provincia de Cáceres, marcando un avance significativo en la generación de energía limpia. Sin embargo, esta autorización viene acompañada de estrictas exigencias ambientales que buscan minimizar el impacto en la biodiversidad, en especial en las aves esteparias, que son sensibles a los cambios en el territorio.
La iniciativa, promovida por Proyecto Fotovoltaico Ahigal-Cerezo SLU, deberá cumplir con una serie de requisitos antes de que se inicien las obras. Entre las medidas exigidas se incluyen la creación de un programa de gestión agroambiental, la instalación de corredores ecológicos para facilitar el movimiento de la fauna y actuaciones compensatorias para las dehesas presentes en la zona. Así, se busca asegurar que el desarrollo energético sea compatible con la conservación del entorno natural y con la biodiversidad regional.
Este proyecto se inscribe dentro del proceso de expansión de las energías renovables en Extremadura, que se posiciona como uno de los grandes polos de desarrollo fotovoltaico en España. Las autoridades han dejado claro que la transición hacia energías limpias debe llevarse a cabo de forma responsable, garantizando siempre la protección del medio ambiente.