El Consejo de Gobierno de Asturias está a punto de aprobar un nuevo Plan de Gestión del Lobo que contempla un programa de control poblacional para este verano. Este plan se basa en un censo del año pasado y se adapta a la sentencia del Tribunal Supremo que anuló el programa de gestión de 2022-2023, diseñado por la Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico (ASCEL). El consejero de Medio Rural, Marcelino Marcos, anticipa que este nuevo decreto estará listo para su aprobación antes de que finalice junio, y se prevé que incluya métodos legales para la eliminación de ejemplares, ahora que el lobo ha sido excluido del Listado de Especies Protegidas (LESPRE).

No obstante, el Partido Animalista (Pacma) ha expresado su oposición a este plan, solicitando la suspensión de cualquier extracción de lobos hasta que se realicen evaluaciones científicas independientes sobre el estado de conservación de la especie. Según Pacma, el borrador del nuevo plan plantea preocupaciones desde el punto de vista científico y jurídico, careciendo de justificaciones suficientes para la implementación de controles poblacionales. Además, alertan sobre la baja variabilidad genética de la población ibérica y sugieren que se prioricen medidas preventivas, como vallados electrificados y la presencia de pastores, en lugar de controles letales.