Asturias ha llevado a cabo movilizaciones unidas por diversas entidades ecologistas en contra de la expansión del eucalipto, especialmente en el contexto del Día Mundial del Medio Ambiente. Estas organizaciones han advertido sobre las graves repercusiones de una política forestal que favorece el cultivo del eucalipto para la producción de celulosa y biomasa, lo cual podría representar una amenaza tanto para la biodiversidad como para el desarrollo socioeconómico de las áreas rurales. Se está demandando una gestión que priorice los bosques autóctonos y la implementación de actividades sostenibles que generen empleo sin comprometer el ecosistema.

El foco del rechazo radica en el borrador del nuevo Plan Forestal del Principado, que según los colectivos, podría consolidar la tendencia de aumentar las plantaciones de eucalipto. Un estudio reciente indica que esta especie invade actualmente alrededor del 30 % de la superficie forestal regional y ha transformado significativamente el paisaje rural. Las plantaciones de eucalipto se ha evidenciado que albergan menos especies de aves que los bosques nativos; con solo 5 especies y 6,85 aves en los eucaliptales, en comparación con 9,07 especies y 13,89 aves en los bosques autóctonos. Este cambio no solo afecta a la fauna, sino que la reducción de diversidad forestal puede incrementar los riesgos de incendios, especialmente en un contexto de cambio climático. La ciencia demuestra que la plantación de eucalipto, aunque visualmente atractiva, no ofrece el mismo soporte ecológico que un bosque nativo maduro, lo que subraya la importancia de repensar la política forestal en la región.