En una reciente cumbre en Chipre, Alemania y los Países Bajos expresaron su oposición a aumentar el presupuesto de la Unión Europea para cubrir nuevas prioridades, como la defensa o la transición ecológica. El canciller alemán, Friedrich Merz, mencionó que es necesario "reasignar los fondos", sugiriendo que se deben realizar recortes en otras áreas, incluida la política agrícola, aunque no indicó específicamente cuáles. Por su parte, el ministro neerlandés Rob Jetten describió el tamaño de la propuesta actual como "inaceptable" y enfatizó la importancia de reducir el gasto en la política agrícola, que a su juicio sigue siendo elevado.

Ambos países forman parte de un bloque de naciones que se oponen a un incremento en el presupuesto, en contraste con otros Estados miembros, como España, que busca aumentar al 2% de la renta europea el presupuesto comunitario y mantener los fondos agrícolas y regionales. La situación pone de relieve las tensiones entre los países más austeros, denominados "frugales", y aquellos que demandan un mayor esfuerzo financiero para abordar las preocupaciones actuales de Europa.