Según un estudio llevado a cabo por universidades de países nórdicos y publicado en la revista Science, los abejorros han demostrado un notable potencial para resolver problemas de forma espontánea. En un experimento, estos insectos fueron capaces de mover una bola para obtener una recompensa ubicada en flores artificiales, logrando combinar conocimientos previos para enfrentar desafíos inusuales. Los investigadores concluyeron que este comportamiento no se debe al azar, ya que los abejorros mostraron flexibilidad cognitiva al seguir una secuencia de acciones, aun cuando el objetivo desaparecía momentáneamente. Este hallazgo redefine las percepciones sobre la inteligencia animal, sugiriendo que puede estar presente en una gama más amplia de especies de lo que se pensaba anteriormente. La capacidad de los abejorros para resolver problemas complejos pone en tela de juicio la idea de que solo los animales con cerebros grandes pueden hacerlo.