La vicepresidenta Sara Aagesen ha destacado que la vulnerabilidad de los combustibles fósiles ha pasado de ser un debate teórico a convertirse en una amenaza real para la economía y la estabilidad energética mundial. En medio de la crisis geopolítica provocada por el conflicto en Oriente Medio, Aagesen subrayó cómo la alta dependencia del petróleo y el gas expone a Europa a riesgos significativos que afectan tanto a los precios como a la seguridad del suministro. Este panorama es paralelamente abordado por Australia, donde el ministro Chris Bowen ha afirmado que aumentar la dependencia de combustibles fósiles solo agravará los problemas estructurales del sistema energético global.
España se presenta como ejemplo de resiliencia gracias a su fuerte inversión en energías renovables, que ha permitido reducir la dependencia externa y contribuir a precios más competitivos para los consumidores. Aagesen enfatizó que la transición energética es vital no solo por razones climáticas, sino también como un medio para minimizar los riesgos económicos. La infraestructura energética española, que incluye ocho refinerías junto con un notable desarrollo en energías eólica y solar, la posiciona favorablemente en un contexto de crisis. En este sentido, tanto Aagesen como Bowen defienden que la diversificación de fuentes energéticas y el avance hacia un modelo sostenible son oportunidades claves para fortalecer la autonomía energética, garantizando estabilidad y seguridad a largo plazo.