La transición energética en los países desarrollados está causando estragos en las comunidades más vulnerables del mundo, según un estudio del think tank del agua de Naciones Unidas (UNU-INWEH). La explotación de minerales críticos como el litio y el cobalto, necesarios para energías renovables, repercute de forma desproporcionada en estas poblaciones, que sufren crisis de salud y ambientales severas. El informe subraya que mientras las ganancias benefician principalmente al Norte Global, los costos de extracción recaen sobre comunidades en África y América del Sur.
Los investigadores advierten que el elevado consumo de agua para extraer estos minerales está generando una grave escasez y contaminación de este recurso esencial. Por ejemplo, la producción de litio generó en 2024 un consumo equivalente a las necesidades anuales de agua doméstica de aproximadamente 62 millones de personas en África subsahariana. Además, se acumulan desechos tóxicos en cantidades alarmantes, desafiando así la promesa de una transición energética sostenible.
A medida que la demanda de estos minerales sigue creciendo, especialmente bajo los objetivos del Acuerdo de París, se tiene el riesgo de repetir patrones de explotación del pasado. La ONU solicita una reestructuración en la gestión de estas cadenas de suministro, enfatizando la necesidad de normativas obligatorias que garanticen un abastecimiento ético y medidas robustas para proteger la salud de las comunidades afectadas.