En 2026, China logra un hito en su transición energética al superar por primera vez la capacidad instalada de energía solar en comparación con el carbón. Con un crecimiento acelerado en sus capacidades renovables, se prevé que la energía solar y eólica representen conjuntamente el 50% del total instalado en el país. Este avance se traduce en una modernización industrial que prioriza soluciones energéticas limpias y sostenibles.
El Consejo de Electricidad de China estima que más de 300 gigavatios de nueva capacidad renovable se añadirán en un año récord, elevando la capacidad total a 4.300 gigavatios. A finales de 2026, se espera que las energías no fósiles alcancen alrededor del 63% del mix energético, mientras que el carbón se reducirá al 31%. A pesar de estos avances, persisten tensiones en el sector debido al exceso de capacidad y los desafíos en la producción fotovoltaica, lo que podría influir en el ritmo del crecimiento.
Este desarrollo no solo posiciona a China como un actor clave en la lucha contra el cambio climático, sino que también demuestra su compromiso con los objetivos de descarbonización y sostenibilidad a largo plazo, enfrentando el reto de equilibrar crecimiento económico y reducción de emisiones.