La Agencia de Protección Ambiental (EPA) de EE.UU. ha propuesto revocar ciertas restricciones establecidas durante la administración Biden sobre varias sustancias PFAS, comúnmente conocidas como químicos eternos debido a su persistencia en el medioambiente. Esta decisión contempla la eliminación de los límites de tolerancia de compuestos altamente preocupantes que están presentes en el agua potable. Los PFAS se han asociado con graves riesgos para la salud, tales como problemas hormonales, disfunciones inmunitarias y ciertos tipos de cáncer, lo que genera un creciente debate sobre el impacto de estas sustancias en la salud pública y el medioambiente.
La nueva regulación podría facilitar la actividad de las industrias energéticas y manufactureras, que argumentan que las restricciones actuales son demasiado costosas. Sin embargo, organizaciones ecologistas advierten que relajar las normas podría exponer a millones de personas a contaminantes peligrosos. La EPA abrirá un período de 60 días para recibir comentarios sobre la propuesta, que incluirá una audiencia pública el próximo 7 de julio. La incertidumbre persiste sobre el futuro de estas regulaciones y su potencial impacto a nivel internacional en la gestión de contaminantes en el agua potable.