El 20 de febrero de 2026, se llevó a cabo la liberación de 158 tortugas gigantes jóvenes en Floreana, una isla del archipiélago de Galápagos, donde estas especies habían desaparecido hace más de 180 años. Este evento significativo es parte del Proyecto de Restauración Ecológica de Floreana, impulsado por la Fundación Charles Darwin, que prevé un total de 12 reintroducciones para restaurar el ecosistema local. La liberación se realizó en un momento clave, cuando el terreno ha sido preparado mediante esfuerzos continuos para combatir especies invasoras.
Las tortugas, que pertenecen al linaje de la tortuga gigante de Floreana (Chelonoidis niger niger), son consideradas ingenieras del ecosistema. Su reintroducción no solo es simbólica, sino que también puede desencadenar cambios positivos en la vegetación y en la comunidad de especies nativas. Esta sorpresa genética provino del volcán Wolf, donde se identificaron tortugas con ascendencia de Floreana, permitiendo que los biólogos iniciaran un programa de cría con el objetivo de recuperar esta especie.
La reintroducción ha sido cuidadosamente planeada, teniendo en cuenta los protocolos veterinarios y las condiciones ambientales favorables. Cada tortuga ha sido equipada con un transmisor GPS para su monitoreo continuo. Sin embargo, las amenazas de especies invasoras que aún persisten en Floreana presentan desafíos estratégicos en esta carrera por la restauración ecológica del lugar, que requiere vigilancia y ajuste en la gestión durante un periodo prolongado.