Según un informe de Aurora Energy Research, en 2024, entre el 5% y el 10% de la energía renovable fue desaprovechada en algunos mercados europeos como consecuencia de la congestión en las redes eléctricas. Estos volúmenes podrían duplicarse para 2030 en países como Gran Bretaña, Alemania, España e Italia si no se realizan adecuadas inversiones en infraestructura, poniendo en peligro los objetivos climáticos.

Incrementar la capacidad de las interconexiones transfronterizas en un 25% podría permitir generar 27 TWh adicionales de energía solar y eólica para 2040, disminuyendo así la producción con gas y evitando la emisión de 16,3 millones de toneladas de CO₂. Sin embargo, los costos asociados a la congestión podrían aumentar considerablemente si se retrasan las inversiones necesarias, con proyecciones que indican un incremento hasta siete veces más elevados para 2060 en Gran Bretaña si no se actúa de inmediato.

Expertos como Frederik Beelitz y Maxine Ghavi enfatizan la importancia de las redes eléctricas interconectadas y resilientes para asegurar un suministro energético seguro y sostenible que fomente la transición ecológica y la estabilidad económica.