Profesores de Valencia han salido a la calle para exigir mejores condiciones laborales y alertar sobre el estado de las infraestructuras escolares, que no están preparadas para las altas temperaturas. Bajo el lema 'Verde que te quiero verde', los docentes reclamaron que los patios carecen de sombra y que las temperaturas en las aulas superan los 35 grados. Además, UNICEF ha señalado que 242 millones de alumnos en el mundo se vieron afectados por eventos climáticos extremos el año anterior.

Un informe reciente en Catalunya advierte que el calor ya representa una amenaza para el aprendizaje, sugiriendo que es urgente adaptar los centros educativos para asegurar un ambiente adecuado. Las soluciones propuestas incluyen sistemas de climatización adecuados, un mejor aislamiento y la creación de espacios verdes. La comunidad educativa de Valencia también ha exigido la reconstrucción y mejora de las instalaciones dañadas por recientes inundaciones, ya que miles de estudiantes han comenzado el curso en aulas prefabricadas y carecen de recursos adecuados.

Las condiciones térmicas inadecuadas en las aulas no sólo dañan el aprendizaje, sino que también suponen un riesgo para la salud de los más pequeños. La comunidad educativa demanda un compromiso político real hacia la educación y la construcción de escuelas que aseguren un aprendizaje seguro y digno, en línea con los retos impuestos por el cambio climático.