La crisis del salmón atlántico (Salmo salar) en España es alarmante, con un descenso poblacional medio del 82% en cinco cuencas monitorizadas entre 2015 y 2024. Más del 56% de su hábitat histórico es inaccesible por barreras fluviales y otros factores como el cambio climático, que agrava la calidad del agua y afecta la reproducción de la especie. En Asturias, el histórico retraso en la captura del campanu del Sella, un símbolo cultural, ha sido especialmente significativo: este año, el primer salmón fue capturado el 19 de mayo, tras 23 días de ardua pesca, un reflejo del colapso en las poblaciones. Este año se han contabilizado solo 130 salmones en la región, en comparación con los miles que se pescaban en décadas pasadas.
El visto bueno por parte del Ministerio para la Transición Ecológica para evaluar la inclusión del salmón atlántico en el Catálogo Español de Especies Amenazadas podría conllevar nuevas limitaciones en la pesca. La presidenta de la Sociedad Ibérica de Ictiología (SIBIC), Estíbaliz Díaz, aboga por una moratoria de la pesca y la eliminación de barreras fluviales. Sin embargo, se enfrentan a la preocupación de algunos pescadores, quienes argumentan que la pesca deportiva no es la principal causa de su declive, aludiendo más bien a la contaminación y el deterioro del hábitat, que son factores determinantes en la conservación de esta especie emblemática.