La situación del salmón atlántico (Salmo salar) en España es crítica, con un descenso poblacional medio del 82% en cinco cuencas monitorizadas desde 2015. Actualmente, más del 56% de su hábitat histórico es inaccesible debido a las barreras fluviales. A pesar de las prohibiciones de captura en comunidades como Galicia y Navarra, Asturias y Cantabria continúan permitiendo la pesca, lo que añade tensión ante la crisis que enfrenta el salmón. En 2025, se contabilizaron apenas 130 salmones en Asturias, un dato alarmante cuando se compara con los más de 5.000 ejemplares de la segunda mitad del siglo XX y los cerca de 2.800 contabilizados en 2001.

Recientemente, la captura del campanu del Sella, el primer salmón del año, por el pescador Iván Alonso, pone de manifiesto la grave crisis que atraviesa esta especie. Este ejemplar fue capturado tras 23 días de ardua pesca, lo que refleja un colapso en las capturas. La drástica reducción de las autorizaciones de pesca y las medidas restrictivas que permiten la captura de un solo salmón por pescador son respuestas a la alarmante disminución de la población. La presidenta de la Sociedad Ibérica de Ictiología (SIBIC), Estíbaliz Díaz, ha destacado la necesidad de una moratoria de la pesca y de la eliminación de barreras fluviales como parte de las acciones para proteger el acervo genético del salmón en España. Este año, el Ministerio para la Transición Ecológica ha encargado un informe para evaluar la posible inclusión del salmón atlántico en el Catálogo Español de Especies Amenazadas, lo cual podría conllevar nuevas limitaciones y medidas de conservación más estrictas.