El Gobierno de Países Bajos ha tomado la iniciativa de solicitar que las empresas tabacaleras financien la limpieza de las colillas, uno de los residuos más contaminantes en entornos urbanos. Este cambio se fundamenta en el principio de "quien contamina paga" y busca reducir la carga financiera que actualmente recae sobre los contribuyentes, quienes soportan cerca de la mitad del coste de limpieza, estimado en 36 millones de euros anuales. Las colillas son la basura más común en las ciudades, con hasta 7.000 millones de unidades desechadas cada año, y su impacto ambiental es significativo, ya que pueden contaminar grandes volúmenes de agua y tardan décadas en degradarse.
El sistema actual presenta limitaciones, ya que solo considera los productos vendidos dentro del país, excluyendo un gran volumen de compras transfronterizas que incrementan los costes para el Estado. Con miras a una solución más integral, las autoridades están impulsando la discusión a nivel europeo, donde la contaminación por colillas es un desafío que trasciende fronteras. Además, algunos grupos sugieren la eliminación de los filtros de cigarrillos, considerados innecesarios para la salud pero altamente contaminantes, para reducir la presencia de microplásticos. La decisión que adopten las instituciones europeas será fundamental para establecer una regulación coherente y efectiva en este ámbito.