Los avances en tecnología satelital han permitido la detección de vertederos ilegales con una precisión sin igual, capaz de medir desplazamientos del terreno de solo milímetros. A través de la tecnología InSAR (interferometría radar), los satélites del programa Copernicus, como Sentinel-1, permiten identificar diferentes tipos de vertederos y su estado, lo que refuerza la actuación de las autoridades medioambientales.

La capacidad de los satélites para diferenciar entre vertederos activos, estabilizados y clausurados se traduce en un mejor control de residuos y en la prevención de daños ambientales. Este sistema actúa como un radar ambiental, capaz de detectar anomalías en el terreno y optimizar la planificación territorial, permitiendo una respuesta más rápida ante irregularidades. Con más del 80 % de los datos concordando con registros existentes, esta tecnología se convierte en una herramienta valiosa para la gestión sostenible de residuos y la protección del entorno.