Recientemente, durante el huracán Helene en 2024, se difundieron teorías en redes sociales que atribuían la severidad de este desastre natural a manipulaciones climáticas por parte del gobierno estadounidense. Estas ideas están en desacuerdo con el consenso científico que reconoce el papel del cambio climático en la intensificación de tales fenómenos. Especialistas como Richard Hames han señalado que este tipo de negacionismo es un obstáculo significativo en la lucha contra el calentamiento global. La especialista en mitos políticos, Saoirse Gallagher, subrayó que estas teorías conspirativas ofrecen una visión distorsionada de la realidad que conecta con los sentimientos de alienación. En este contexto, se hace un llamado a la izquierda para desarrollar símbolos y narrativas que promuevan un acceso equitativo a la naturaleza y un concepto de libertad que priorice el bienestar colectivo sobre la destrucción ambiental.

Por otro lado, Gran Canaria enfrenta un serio problema con la culebra real de California, una especie invasora que se ha asentado en la isla y ha comenzado a extenderse a un ritmo alarmante. El Gobierno de Canarias ha puesto en marcha un operativo específico, llamado #STOPCULEBRAREAL, para detectar estas serpientes en los puertos antes de que puedan ser transportadas accidentalmente a otras islas. Este dispositivo incluye revisiones en puntos estratégicos como el Puerto de Las Nieves, donde se han evidenciado traslados involuntarios de culebras en vehículos. Expertos están utilizando equipos caninos entrenados para identificar a estos reptiles ocultos, asegurando que la amenaza de esta especie invasora no pase desapercibida. La situación subraya la importancia de la bioseguridad y la necesidad de medidas eficaces para proteger la biodiversidad local frente a estos desafíos.