La contaminación de hollín provocada por los lanzamientos masivos de satélites de 'megaconstelación' se está acumulando en la atmósfera superior, y según un análisis del University College de Londres publicado en la revista Earth’s Future, actualmente representa el 42% del impacto climático total del sector espacial. Este hollín, que incluye carbono negro, se mantiene en la atmósfera superior mucho más tiempo que el generado por actividades terrestres, lo que multiplica su efecto en el clima por 500. La investigación revela un incremento en este impacto desde 2020, destacando que se prevé que alcance el 42% en 2029.

Los lanzamientos anuales de cohetes han registrado un aumento significativo, de 114 en 2020 a 329 proyectados para 2025, impulsados principalmente por los cohetes Falcon 9 de SpaceX. Esta creciente actividad de lanzamiento no solo libera hollín, sino que también emite sustancias perjudiciales para la capa de ozono. Los investigadores consideran que, aunque la situación es grave, aún tiene un potencial de gestión si se toman las medidas adecuadas. Además, la acumulación de hollín no solo reduce la luz solar que llega a la superficie terrestre, sino que también puede imitar algunos efectos de geoingeniería, aunque con beneficios limitados en comparación con el aumento de temperatura global esperado.