Después de más de 100 años, los kiwis, emblemática ave de Nueva Zelanda, han regresado a las colinas de Wellington. El proyecto Capital Kiwi ha logrado transferir 250 ejemplares a la zona, culminando en una simbólica liberación en el Parlamento neozelandés. Este esfuerzo se destaca por la colaboración entre propietarios, comunidades maoríes y científicos, demostrando que es posible recuperar especies en áreas urbanas.

La extinción de los kiwis en la capital se debió a la introducción de depredadores que amenazaron su supervivencia. El Departamento de Conservación estima que actualmente hay alrededor de 70,000 kiwis en Nueva Zelanda, pero muchos de ellos enfrentan un grave riesgo debido a la depredación. En respuesta, la conservación en Wellington ha incluido la instalación de más de 5,000 trampas para proteger a las aves, logrando tasas de supervivencia de hasta un 90% para los polluelos, lo que augura un futuro esperanzador para la especie.

Este proyecto no solo implica la reintroducción de aves, sino también un cambio en la percepción de la convivencia entre fauna y urbanismo. El éxito de Capital Kiwi podría servir como modelo para iniciativas similares en otras ciudades del mundo, demostrando que con el esfuerzo conjunto se puede restaurar la naturaleza en entornos donde anteriormente fue imposible.