Recientes avistamientos de ballenas azules y rorcuales comunes en el Atlántico suroriental, frente a Namibia y Sudáfrica, son motivo de celebración entre científicos, quienes advierten que aunque hay señales de recuperación, estas especies aún están lejos de una recuperación completa. Un estudio que analiza más de 60 años de datos concluye que desde 2012 se han registrado un notable aumento en los avistamientos, destacando que el área pudo haber sido un hábitat crucial para estas ballenas antes de la caza masiva del siglo XX.
Sin embargo, las amenazas persisten: colisiones con barcos, enredos en redes y el ruido submarino son solo algunos de los peligros que enfrentan estas especies. Los investigadores de la Universidad de Ciudad del Cabo subrayan la necesidad de una vigilancia más robusta y la planificación marina adecuada para manejar las interacciones humanas con el hábitat de estas ballenas, asegurando así su preservación. A pesar de las buenas noticias, la advertencia es clara: la recuperación de estas especies requiere tiempo y atención continua a los múltiples riesgos que aún las amenazan.