La reserva hídrica en España ha disminuido ligeramente, situándose actualmente en el 83% de su capacidad total, equivalente a 46.752 hectómetros cúbicos. Este descenso se debe a la falta de lluvias en gran parte del país, con una pérdida de 53 hectómetros cúbicos en la última semana. Sin embargo, es importante destacar que este nivel se mantiene más alto que el registrado el año pasado y está por encima de la media de la última década. Las lluvias han sido desiguales, con aportes significativos concentrados en la vertiente atlántica, mientras que el Mediterráneo ha recibido escasas precipitaciones.

La distribución hídrica entre las cuencas es desigual. Las cuencas internas del País Vasco destacan con un 95,2% de capacidad, mientras que otras como el Segura se encuentran en niveles más bajos, alrededor del 57,6%. A pesar de ello, muchas cuencas del sur han mostrado una estabilidad notable en comparación con los períodos de sequía anteriores. Los incrementos leves en sistemas como el Ebro y en zonas de Cataluña han compensado parcialmente la caída general. La situación requiere seguimiento, ya que la gestión eficiente de los recursos hídricos será crucial ante la variabilidad climática cada vez más intensa que afecta al país.