En Trelew, Chubut, una cooperativa ha encontrado una innovadora forma de reutilizar la lana de oveja, un material que a menudo se consideraba un residuo. Ahora, esta lana es transformada en un aislante natural para viviendas, contribuyendo a la eficiencia energética. Este enfoque no solo disminuye el consumo de energía, sino que también agrega valor a la producción rural.
A través del Proyecto LanArq Patagónico, la cooperativa presenta paneles de aislamiento que han demostrado reducir el uso de leña en viviendas en un 40% en el sur de Chile. Aunque los costos iniciales pueden ser más altos, los ahorros en energía pueden alcanzar hasta un 50%, lo que representa una inversión a largo plazo. Además, el aislamiento con lana tiene ventajas adicionales como la regulación de la humedad, lo que ayuda a combatir problemas como el moho.
El uso de lana en la construcción se respalda con investigaciones que indican que estos materiales pueden ofrecer conductividades térmicas competitivas en comparación con los aislantes convencionales. Además, tratamientos específicos con sales de boro mejoran su resistencia al fuego y a plagas, garantizando un rendimiento seguro y eficaz en las viviendas.