La cogestión pesquera, que promueve la colaboración entre pescadores, organizaciones ambientales y administraciones, está logrando avances significativos en la preservación de ecosistemas marinos, así como en el beneficio de las economías locales. Este modelo de gestión es especialmente relevante ante los retos que plantea el cambio climático. Actualmente, Catalunya se destaca como la única región con una institucionalización formal de esta práctica, mientras que el resto de España experimenta iniciativas esporádicas bajo la Ley de Pesca de 2023.
Sin embargo, la efectividad de estos esfuerzos está condicionada por el apoyo administrativo, que debe asegurar la participación equitativa en la toma de decisiones. En este contexto, más de una docena de organizaciones ecologistas y expertos han solicitado al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación medidas urgentes para mejorar la vigilancia y aprobar los planes de gestión pendientes en áreas marinas protegidas. Esto es crucial no solo para la conservación de la biodiversidad marina, sino también para el futuro del sector pesquero artesanal, que depende de ecosistemas sanos.
Además, la compañía Covestro ha invertido aproximadamente 4,5 millones de euros en proyectos de sostenibilidad en sus instalaciones en España, lo que podría alinear esfuerzos con la cogestión pesquera. Aunque la inversión es un paso positivo hacia la sostenibilidad, los expertos advierten sobre la importancia de implementar medidas de gestión pesquera y vigilancia efectivas, resaltando que sin un adecuado control, las áreas marinas protegidas podrían ver amenazadas sus capacidades de recuperación y sostenibilidad.