La gestión colaborativa en la pesca está logrando avances significativos para la preservación de los ecosistemas marinos y las economías locales afectadas. Este modelo, en el que pescadores, organizaciones ambientales y administraciones trabajan juntos, se adapta mejor a las realidades cambiantes del medioambiente. Sin embargo, solo en Catalunya la cogestión está institucionalizada, mientras que en otras zonas de España se implementan procesos de gobernanza puntuales amparados por la Ley de Pesca de 2023.
Las cofradías de pescadores en España, con una larga tradición organizativa, han experimentado diversas dificultades, como la sobrepesca. Eventos como el vertido del Prestige en 2002 llevaron a iniciativas pioneras de cogestión, demostrando que la colaboración entre los distintos actores puede ser clave para la recuperación de especies marítimas. Sin embargo, para que estos procesos sean efectivos se requiere apoyo continuo de la administración, que garantice la participación equitativa de todos los agentes involucrados en la toma de decisiones.
Aunque Catalunya ha liderado el camino, existen ejemplos de autogestión en otras partes del litoral español. La clave para una gestión exitosa radica en la voluntad de los pescadores de liderar iniciativas y el acompañamiento de instituciones que faciliten el diálogo y la implementación de políticas sostenibles. A pesar de los retos, muchos en el sector pesquero consideran que están iniciando una transición ecológica necesaria y valiosa, que podría influir positivamente en la gobernanza global del sector.