En una reciente entrevista, Javier Rufino Rus, fiscal de Medio Ambiente desde el 18 de marzo, ha señalado que la delincuencia ambiental se ha convertido en un problema grave, cada vez más estructurado y global. Según Rufino, esta actividad criminal es una de las más preocupantes, superando en notoriedad otros delitos graves, como el tráfico de drogas o de seres humanos. La dificultad en la recolección de pruebas en los juicios y la elevada rentabilidad de estas actividades hacen necesario implementar una respuesta contundente y coordinada.
Rufino enfatizó el auge de mafias relacionadas con la gestión indebida de residuos y el tráfico ilegal de especies silvestres, un crimen particularmente alarmante que afecta no solo a Europa, sino a América Latina y Asia. Para enfrentar este desafío, instó a la colaboración entre las administraciones públicas, las asociaciones ecologistas y la ciudadanía, así como a contar con cuerpos policiales altamente especializados. Además, dio un toque de atención sobre el expolio arqueológico, que es facilitado por internet y cuya legislación actual se queda corta ante la magnitud del problema, resultando en la pérdida irreversible de importantes valores culturales.