Javier Peña, un prominente divulgador en el ámbito ambiental, resalta que la actual "policrisis" debe transformarse en una oportunidad histórica para avanzar hacia una transición energética. Según Peña, el 90% de la población mundial vive en países no productores de combustibles fósiles, lo que invita a romper con la dependencia de estas fuentes y a buscar alternativas energéticas sostenibles. Recientemente reconocido por su labor comunicativa, Peña expresa un optimismo renovado ante la creciente conciencia social sobre la necesidad de un cambio en nuestro sistema energético.
En su análisis, Peña plantea que esta acumulación de crisis energéticas, climáticas y geopolíticas puede ser interpretada como una oportunidad para una transformación estructural. España, con su abundancia en recursos renovables como el sol y el viento, está en una posición única para liderar este cambio. Esto implica no solo electrificar la economía con energías renovables autóctonas, sino también reformar el modelo agroalimentario hacia uno más regenerativo y restaurar ecosistemas. Adicionalmente, aboga por un cambio de narrativa, donde el optimismo climático sirva como motor de acción social, alejándose del discurso del miedo.
Peña enfatiza que las transformaciones necesarias son urgentes y deben llevarse a cabo de manera coordinada, ya que el fracaso en adaptarse a estos cambios conduce a un aumento en la vulnerabilidad geopolítica y a una mayor exposición a crisis climáticas como la desertificación. En este sentido, acelerar la transición energética es esencial no solo para mitigar los impactos del cambio climático, sino también para asegurar un futuro más próspero y autónomo para España.