La movilidad sostenible se ha convertido en el eje central del cambio económico y energético en España, respaldada por cerca de 14.000 millones de euros provenientes de los fondos europeos del Plan de Recuperación. Según la AIReF, esta cifra representa el 23% de todos los recursos movilizados hasta marzo de 2026, evidenciando la importancia de la transición del transporte en la política industrial y climática de Europa. Estas inversiones están dirigidas principalmente al ferrocarril, la movilidad urbana limpia y tecnologías avanzadas, contribuyendo a la descarbonización y la modernización de las infraestructuras españolas.
ADIF se destaca como el principal receptor de ayudas, acumulando más de 7.200 millones de euros para mejorar el transporte ferroviario e infraestructuras de alta velocidad. Las asignaciones para el sector ferroviario y el AVE superan los 3.700 millones de euros, lo que refuerza su rol en el logro de los objetivos de neutralidad climática de la Comisión Europea. Además, otras áreas como el desarrollo del hidrógeno renovable también reciben un impulso significativo, con aproximadamente 2.742 millones de euros destinados a este fin.
La transformación del tejido productivo en España es evidente, con una asignación de ayudas que beneficia tanto a grandes como a pequeñas empresas. Las inversiones están permitiendo una evolución hacia una economía más sostenible y resiliente, enfocada en electrificación y reducción de emisiones, y preparando a España para los retos del futuro energético y climático.