Un estudio de la Universidad de Oviedo ha encontrado que las empresas cotizadas en la Unión Europea tienen un nivel de transparencia ambiental insuficiente, comunicando solo un 20% de la información que podrían incluir en sus informes. A pesar de que la regulación ha provocado ciertas mejoras entre 2018 y 2021, en 2022 el progreso se ha estancado, lo que destaca un déficit significativo en divulgación que genera incertidumbre entre inversores, reguladores y ciudadanos.

El análisis muestra que las grandes empresas y los sectores más contaminantes tienden a proporcionar más información, influenciados por mayores presiones sociales y exigencias legales. Sin embargo, la falta de divulgación es un obstáculo crítico para la sostenibilidad y la toma de decisiones informadas. Además, el contexto cultural de cada país juega un papel importante en la variabilidad de la transparencia, complicando aún más el panorama. Como resultado, es necesario seguir trabajando en la mejora de la divulgación de información ambiental para avanzar hacia un modelo económico más sostenible.