En el contexto de las elecciones andaluzas de 2026, Greenpeace lanza la campaña 'vota verde', reclamando un cambio profundo en las políticas ambientales de la región, que enfrenta una crisis climática y social sin precedentes. La organización ecologista destaca que Andalucía se ha convertido en una de las comunidades más vulnerables de Europa al calentamiento global, liderando las emisiones de gases de efecto invernadero en España y sufriendo problemas de pobreza energética y deterioro ambiental.

Entre las medidas propuestas se encuentra la necesidad de una gestión hídrica radical para salvar los acuíferos del agotamiento y un plan masivo de rehabilitación energética para mejorar la eficiencia del 95% del parque residencial, que actualmente es ineficiente. Asimismo, Greenpeace pide la paralización de proyectos mineros peligrosos y propone un plan de reconversión para la industria militar hacia sectores sostenibles. En su visión para 2040, la organización promueve un modelo económico basado en la sostenibilidad y justicia social, priorizando la electrificación y el desarrollo de energías renovables.