Francia está intensificando sus esfuerzos para abandonar los combustibles fósiles con un plan que se extiende hasta 2035. Este plan busca una electrificación masiva de la economía, apoyada en una generación eléctrica casi completamente descarbonizada. En el marco de la Conferencia Mundial sobre Transición Energética en Colombia, se ha presentado una hoja de ruta que incluye objetivos claros, como la reducción del consumo de petróleo en un 36 % y del gas en un 20 % para 2030, así como la eliminación total del carbón.
El modelo energético francés se basa en una mezcla de energía nuclear y renovables, donde el 95 % de la electricidad es descarbonizada, lo que permite una electrificación eficiente sin aumentar las emisiones. Además, la propuesta contempla llevar electricidad a diversas áreas, desde el transporte hasta la industria, con la meta de mejorar la seguridad energética y reducir la dependencia de los combustibles importados, haciendo el sistema más resistente ante crisis globales. Francia también busca compartir su modelo con otros países, promoviendo la cooperación y demostrando que una transición energética exitosa es posible mediante planificación y adaptación a las realidades locales.
La electrificación de la economía no solo busca ser sostenible, sino que también pretende estabilizar los precios energéticos, proteger a consumidores e industrias, y cumplir con los compromisos internacionales de descarbonización. De este modo, Francia se posiciona como un referente en la transición energética mundial.