Alimentar a los pájaros en los jardines y balcones es una práctica común que, sin embargo, puede tener consecuencias negativas para su salud, especialmente durante los meses cálidos. La Real Sociedad para la Protección de las Aves del Reino Unido (RSPB) recomienda no rellenar comederos con semillas y cacahuetes entre mayo y octubre, ya que esto puede provocar aglomeraciones que aumentan el riesgo de brotes de enfermedades, como la tricomonosis. Este protozoo microscópico se transmite fácilmente entre aves cuando comparten alimentos y agua, debilitándolas y amenazando su supervivencia.
En España, SEO BirdLife también advierte sobre los peligros de alimentar a las aves sin considerar la temporada, destacando que un comedero puede ser “un arma de doble filo”. Además de los riesgos para la salud de las aves, la alimentación constante puede alterar el ecosistema local a través del aporte de nutrientes como el fósforo. Por ello, la RSPB sugiere medidas de higiene rigurosas y subraya la importancia de crear entornos naturales que ofrezcan refugio y alimento a las aves durante todo el año, como plantar especies que atraigan insectos y semillas en lugar de depender de comederos.