En Bruselas, se ha presentado una ambiciosa hoja de ruta que implica el desarrollo de hasta 20.000 aviones eléctricos e impulsados por hidrógeno en Europa antes de 2050. Este plan, respaldado por más de 200 empresas y organismos del sector aeronáutico, no solo tiene como objetivo modernizar la aviación, sino también reforzar la independencia energética y recortar las emisiones de gases de efecto invernadero. Se estima que los primeros vuelos comerciales se llevarán a cabo en menos de cinco años, aunque los retos de certificación técnica pueden influir en los plazos.

El plan, promovido por la Alianza para la Aviación de Cero Emisiones, establece que más de la mitad de los nuevos aviones que se incorporen al mercado europeo en las próximas décadas utilizarán propulsión limpia. Aunque la electrificación será más viable en aeronaves pequeñas, el camino hacia grandes aviones aún presenta desafíos, especialmente en términos de peso y autonomía, lo que sugiere que las soluciones limpias para estos serán inexistentes hasta más allá de 2040. Sin embargo, se espera que el avance tecnológico y la colaboración sectorial sean fundamentales para alcanzar los objetivos establecidos, que también resaltan la urgencia de la transición energética en el contexto geopolítico actual.