Un reciente estudio cuestiona la efectividad de las subvenciones a vehículos eléctricos en España, indicando que estas ayudas, que deberían acelerar la transición energética, se distribuyen en gran medida entre los hogares de mayores ingresos. La investigación destaca que el actual modelo no ha conseguido cambiar las conductas de compra ni reducir las emisiones de forma significativa, lo que pone de manifiesto un problema en el diseño de estas políticas públicas.

Desde su implementación, las subvenciones no han incentivado un cambio real en los hábitos de compra, beneficiando a personas que ya contaban con recursos suficientes para adquirir vehículos eléctricos. Esto implica que el uso de dinero público se destina a financiar compras que se realizarían de todas formas, limitando así su impacto positivo. Además, muchos de los nuevos modelos eléctricos no están reemplazando a vehículos de combustión, lo que socava al objetivo de descarbonización del transporte, uno de los sectores más contaminantes.

El estudio sugiere que, para mejorar la eficacia de las subvenciones, se deben establecer límites de renta para quienes accedan a estas ayudas y se deben reforzar los criterios de sustitución de vehículos antiguos por modelos eléctricos. Estos cambios podrían garantizar una distribución más equitativa de recursos y contribuir a una transición energética más efectiva y justa en el país.