Un reciente estudio del Grupo de Investigación en Sanidad y Biotecnología (SaBio) del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) subraya la importancia de la ganadería extensiva en la biodiversidad de la Península Ibérica. La investigación, que abarcó 18 puntos en España y Portugal, concluye que el pastoreo tradicional no solo incrementa la riqueza de mamíferos salvajes, sino que también reduce la prevalencia de enfermedades infecciosas en comparación con áreas donde esta práctica ha desaparecido.
Los resultados apuntan a que el abandono de la ganadería extensiva genera desajustes ecológicos, permitiendo una proliferación descontrolada de ungulados como jabalíes y ciervos que pueden actuar como reservorios de patógenos. De tal manera, la presencia del ganado extensivo actúa como una barrera útil que limita la transmisión de enfermedades, regulando tanto el espacio como los recursos de estos ecosistemas.
Este estudio resalta la necesidad de adoptar políticas sostenibles que refuercen las prácticas de ganadería extensiva, vitales para mantener el equilibrio ecológico y la salud pública en un contexto de cambio climático y aumento de enfermedades emergentes. Los expertos argumentan que el apoyo institucional es crucial para asegurar la viabilidad de estos sistemas productivos, que son esenciales para el bienestar de los ecosistemas rurales.