La problemática en las Dunas de Maspalomas, destacada por su acumulación de arena provocada por vientos y temporales, ilustra un nuevo enfoque en la gestión costera en España. Este giro hacia la regeneración sostenible se centra en adaptar el entorno costero en lugar de construir defensas rígidas, permitiendo que la naturaleza recupere su espacio. Según expertos como Laura del Río y Miriam García, la transformación de paisajes en localidades como Calafell y Vigo ha demostrado que la eliminación de barreras rígidas a favor de soluciones verdes facilita la recuperación de playas casi de inmediato.
Un ejemplo notable es el proyecto desarrollado por el MITECO en La Pineda, Tarragona, donde se ha invertido más de 8,4 millones de euros para recuperar ambientalmente el litoral y reducir infraestructuras artificiales. Esta intervención, centrada en soluciones basadas en la naturaleza y la restauración de sistemas playa-duna, se considera clave para proteger el litoral frente a temporales y la erosión. Se han eliminado estructuras de cemento y se han creado zonas verdes y rutas accesibles que fomentan un uso equilibrado entre la conservación y el disfrute del espacio público.
La urgencia del cambio climático está impulsando este tipo de proyectos en toda España, donde la colaboración entre administraciones y el sector privado es esencial. La transformación del litoral no solo busca proteger las costas, sino armonizar el modelo turístico del país con un enfoque sostenible y resiliente.