La infraestructura de recarga de vehículos eléctricos en España ha mantenido un crecimiento significativo, alcanzando 55.077 puntos operativos hasta abril de 2026, un aumento de 2.005 nuevos puntos en solo un trimestre y un incremento del 3,8% en comparación con el año anterior, según datos de la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica (AEDIVE). A pesar de este avance, un preocupante 24% de los puntos, equivalente a 17.073 cargadores, están inactivos, lo que acentúa el problema de los 'desiertos eléctricos' y refleja grandes desafíos en la operatividad de la red. Si estos puntos estuvieran en funcionamiento, la red total podría alcanzar 72.150 cargadores, mejorando significativamente la movilidad eléctrica en el país.
El crecimiento en la infraestructura es notable, pero está lejos de los objetivos del plan europeo Fit for 55, que exige 124.000 puntos de recarga. España ha cumplido apenas con el 2,8% de esta meta, situándose con un Barómetro de Electromovilidad en 25,4 sobre 100, por debajo de la media de la UE. Un aspecto positivo es el aumento de la instalación de cargadores ultrarrápidos, que representa aproximadamente el 15% de las nuevas incorporaciones. Es importante señalar que mientras Cataluña ha liderado el aumento con 2.588 nuevos puntos, el director general de AEDIVE, Arturo Pérez de Lucia, enfatiza la necesidad de mejorar la interoperabilidad y reducir las barreras administrativas para optimizar la red, lo que sigue siendo crítico para la transición hacia un transporte limpio y sostenible.