En medio de una crisis energética derivada de la guerra contra Irán, los hogares y empresas en España han visto reducidas sus facturas de electricidad, ahorrando aproximadamente 10 euros al mes. Este cambio se atribuye al fuerte compromiso de España con la transición hacia la energía limpia, donde las energías eólica y solar han disminuido en un 75% la influencia de los combustibles fósiles en la formación de precios eléctricos desde 2019. Según un análisis de Ember, el uso de gas para producir electricidad ha caído al 9% de las horas totales desde comienzos de 2026, comparado con el 52% en 2021.
Desde 2019, España ha duplicado su capacidad de generación de energía renovable, integrando más de 40 GW de energía eólica y solar. Este avance ha permitido al país no solo reducir su dependencia del carbón, sino también posicionarse como líder en energías renovables en Europa. A medida que España ha logrado mantener precios mayoristas entre los más bajos de Europa, expertos señalan que el modelo español puede ser replicado por otros países europeos para reducir su dependencia del gas importado y, al mismo tiempo, fomentar la electrificación en sus economías. Las medidas recientes, como los recortes fiscales temporal en la electricidad, han proporcionado un alivio adicional a los consumidores, reflejando un enfoque activo hacia la sostenibilidad y la resiliencia energética.