En el contexto europeo, España se posiciona como líder en la producción de frutas y verduras ecológicas, abarcando casi tres millones de hectáreas. Un monográfico de BBVA pone de relieve cómo la tecnología y las prácticas sostenibles son fundamentales para asegurar la seguridad alimentaria y proteger los ecosistemas. Esta actividad representa aproximadamente el 3% del PIB nacional y acompaña un cambio necesario hacia métodos más responsables con el medio ambiente.
El estudio señala que la agricultura convencional contribuye significativamente a las emisiones globales de gases de efecto invernadero, lo que resalta la urgencia de adoptar alternativas como la agricultura ecológica y regenerativa. Además, se destaca que la agricultura causa el 78% de la eutrofización en los cuerpos de agua, un problema que debe ser abordado para preservar la calidad del agua y la salud de los ecosistemas acuáticos.
Asimismo, el monográfico revela preocupantes datos sobre el desperdicio alimentario en España, donde entre 2018 y 2024 se desecharon más de 480.000 toneladas de productos hortofrutícolas. El uso de tecnologías limpias y de inteligencia artificial se presenta como una solución viable para mitigar este problema, mejorando la eficiencia y reduciendo el impacto ambiental, lo que demuestra que un modelo de producción sostenible es posible y necesario.