España se encuentra en la etapa de cierre progresivo de sus siete centrales nucleares operativas, que representan aproximadamente el 20% de la producción de energía eléctrica en el país, con una capacidad instalada de 7.117 MW. El primer reactor en cerrar será Almaraz I en 2027, seguido por Trillo en 2035, con una vida útil estimada de entre 40 y 50 años para cada uno de ellos.
Este proceso se enmarca dentro de la estrategia de transición energética del Gobierno, la cual busca reducir las emisiones y aumentar el uso de energías renovables. Sin embargo, esta decisión ha generado divisiones notables entre las organizaciones ecologistas, como WWF, que critican la energía nuclear por sus riesgos y costos, y las empresas del sector que defienden la nuclear como una fuente estable y libre de emisiones, capaz de operar independientemente de las fluctuaciones climáticas.
Además, la gestión de residuos radiactivos se ha convertido en un tema de controversia, con el almacén de El Cabril y la propuesta, aún pendiente, de construir un nuevo almacén en Villar de Cañas. En total, tres centrales nucleares han sido desmanteladas en el pasado en España, mostrando así la evolución y cambios en la política energética en las últimas décadas.