Según la ONG española ECODES, el metano representa cerca del 20 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, con un 60 % de estas emisiones de origen humano. La reducción del metano en un 45 % para 2030 podría prevenir un calentamiento global de hasta 0,3 grados centígrados para 2045. La Unión Europea ha aprobado un Reglamento sobre el Metano que exige medir y controlar las emisiones en toda la cadena de suministro de combustibles fósiles, brindando a países como España una oportunidad clave para mejorar la transparencia y la sostenibilidad de su energía.
A pesar de que el metano proviene principalmente de la ganadería y los residuos en España, el actual Plan Nacional Integrado de Energía y Clima no contempla medidas ambiciosas para su reducción. Organizaciones como ECODES han instado a implementar un Plan Nacional de Reducción de Emisiones de Metano, proponiendo una reducción del 40-45 % para 2030. Para lograrlo, sugieren acciones como eliminar las fugas en la cadena de suministro energético, cambiar la dieta en ganadería y promover el compostaje en el sector de residuos.
Actuar sobre el metano representa una de las formas más eficaces de progresar hacia la neutralidad climática para 2050, y también proporciona una oportunidad para mejorar la competitividad empresarial y la salud pública en España. La clave está en la voluntad y capacidad política para aplicar las medidas necesarias sin dilación.