Un análisis reciente reveló que España ha logrado convertir su mercado eléctrico en uno de los más económicos de Europa, con un precio mayorista de la electricidad un 32% inferior a la media de la UE. Este cambio se atribuye al crecimiento significativo de las energías renovables, que han reducido en un 75% la influencia de los combustibles fósiles en la fijación de precios desde 2019. En el primer semestre de 2025, solo un 19% de las horas se vio afectado por generadores de gas y carbón, en contraste con el 75% en 2019.
Las energías renovables, especialmente la eólica y solar, cubrieron aproximadamente el 46% de la demanda eléctrica del país en el mismo periodo de 2025, en comparación con el 27% en 2019. Sin embargo, el informe también advierte sobre la creciente dependencia del gas para la estabilización de la red eléctrica, lo que subraya la necesidad de realizar inversiones en soluciones de flexibilidad limpia como baterías e interconexiones. A pesar de los avances, la inversión en infraestructura de redes ha sido lenta, situando a España en una posición de rezago respecto a otros países europeos.