La adopción del veganismo en España avanza a un ritmo más lento que en otros países europeos, a pesar de que los productos de origen vegetal están cada vez más disponibles en los supermercados y bares. Según Estefanía Lozano de Veganuary España, "la transformación del sistema alimentario" es compleja debido a factores económicos, políticos y culturales. Aunque el 11% de la población adulta se identifica como veggie, únicamente el 0,5% son veganos. El arraigo cultural por el consumo de carne y pescado, junto con una percepción de incompletud de los platos sin estas proteínas, representan un obstáculo importante.

Además, el marco fiscal en España favorece a los productos animales, dificultando la competitividad de las alternativas vegetales. Observaciones comparativas revelan que mientras otros países europeos implementan políticas que apoyan el veganismo, como la prohibición de publicidad de carne en algunas ciudades, España aún tiene un camino por recorrer. Las grandes diferencias entre ciudades, como la abundancia de opciones veganas en Madrid y Barcelona frente a la escasez en Sevilla, reflejan la necesidad de una mayor normalización y accesibilidad de la alimentación vegetal en todo el país.