Un reciente estudio sobre 24 helados bombón en supermercados españoles ha puesto de manifiesto que muchos de estos productos, a pesar de su imagen atractiva, contienen un alto porcentaje de grasas vegetales de coco y palma, así como azúcar y numerosos aditivos. En lugar de ingredientes tradicionales como la nata y la vainilla natural, prevalecen los aromas artificiales y jarabes industriales, disminuyendo así la calidad nutricional del producto. El uso de estas grasas, aunque tecnológicamente ventajosas para la industria alimentaria, implica un perfil nutricional preocupante, ya que aportan grasas saturadas que deberían consumirse con moderación.

Además, el informe detalla que algunos helados se etiquetan de manera engañosa, usando términos como "sabor a nata" en vez de "helado de nata", lo que puede confundir al consumidor. El tamaño de los helados también varía significativamente, provocando diferencias en el contenido calórico, que puede alcanzar hasta 319 calorías por cada 100 mililitros. Este análisis invita a los consumidores a revisar cuidadosamente las etiquetas e optar por productos que prioricen ingredientes de mayor calidad para mejorar su elección alimentaria.