El fenómeno climático El Niño ha vuelto a ser objeto de atención científica, con la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtiendo sobre su inminente desarrollo, posible entre mayo y julio de 2026. Informes indican un aumento notable en las temperaturas de la superficie del océano en el Pacífico Ecuatorial, lo que podría dar lugar a intensas variaciones de temperatura y precipitaciones a nivel global. La OMM destaca que, a pesar del probable fortalecimiento de El Niño, no se debe considerar un 'Superniño', un término que evita usar en sus clasificaciones operativas.
La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) y expertos como Samuel Biener de Meteored subrayan que, aunque podría haber un 'súper El Niño' este año, su impacto será limitado en España y la cuenca del Mediterráneo. La señal de El Niño en estas regiones se considera «prácticamente marginal», mientras que en otras partes del mundo, como América del Sur y partes de Asia, sus efectos podrían ser más significativos. Con el pronóstico cambiando de manera constante, se espera que sean necesarios estudios más específicos y detallados que se anunciarán a finales de mayo, lo que será crucial para evaluar el impacto en sectores como la agricultura y la gestión hídrica en un contexto exacerbado por el cambio climático.