Las temperaturas extremas registradas en España han transformado drásticamente la práctica del deporte amateur, que enfrenta serios riesgos debido al cambio climático. La doctora Teresa Gaztañaga Aurrekoetxea, especialista en Medicina del Deporte, señala que, mientras los deportistas profesionales cuentan con las condiciones necesarias para adaptarse, quienes practican deporte por entretenimiento o salud carecen de esa protección. En mayo, se reportaron 101 muertes relacionadas con el calor, la cifra más alta en este mes desde 2015, evidenciando los efectos mortales del aumento de temperaturas.
Deportistas aficionados, como Yesica Brea Morilo y Dani Alcañiz, comparten sus experiencias de cómo el calor ha restringido sus rutinas. Brea, por ejemplo, señala que las actividades deportivas deben programarse mucho más temprano o incluso evadidas por completo en ciertos momentos del día. En este contexto, Gaztañaga advierte sobre los peligros de la deshidratación y la falta de adecuadas condiciones en espacios cerrados como gimnasios, exacerbando el riesgo para la salud. La situación plantea un dilema crítico: el cambio climático altera los hábitos y la calidad de vida, especialmente para aquellos sin los recursos necesarios para adaptarse a un entorno cada vez más hostil.