Un equipo de investigación ha confirmado el descubrimiento del mayor y más profundo cementerio de ballenas en el océano Índico, ubicado a unos 7.001 metros de profundidad en la zona de fractura de Diamantina. Esta necrópolis se estima que contiene hasta 10 millones de restos de cetáceos acumulados durante millones de años, incluyendo fósiles que datan de hace 5,3 millones de años, lo que la convierte en un importante archivo paleontológico. El hallazgo, realizado por la Academia china de Ciencias en colaboración con investigadores de Italia y Nueva Zelanda, ha sido publicado en la revista Nature.

El cementerio no solo es notable por su tamaño y antigüedad, sino también por su función ecológica como un oasis de biodiversidad. En torno a los cadáveres de ballenas se ha observado la presencia de comunidades biológicas singulares, que incluyen organismos que podrían ser completamente nuevos para la ciencia. La investigación ha documentado hasta 485 yacimientos fósiles, donde especies como los gusanos perforadores de huesos del género Osedax y ciertos bivalvos quimiosintéticos prosperan. Además, se ha identificado una nueva especie de cetáceo llamada Pterocetus diamantinae, cuya existencia no era conocida previamente.

Este descubrimiento plantea también interrogantes sobre los procesos geológicos y biológicos que han favorecido la preservación de estos restos en un entorno tan extremo. Asimismo, las caídas de ballena, un fenómeno donde un cetáceo fallecido se hunde al fondo y alimenta un ecosistema durante décadas, destacan el papel climático que podría tener este cementerio como sumidero de carbono, almacenando cantidades significativas del mismo en sus restos.

El estudio de este gigantesco cementerio de ballenas no solo contribuye al conocimiento sobre las especies de cetáceos y su evolución, sino que también proporciona una ventana única para comprender mejor la ecología de las profundidades oceánicas y su importancia en la regulación climática del planeta.